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Alerta en el Reino Unido por la ola migratoria en el Canal de la Mancha

La muerte de una treintena de personas en el Canal de la Mancha el miércoles, después de que la embarcación en la que viajaban se hundiera tras salir de las costas francesas rumbo a Reino Unido, ha recrudecido la crisis diplomática con París en un año en el que se han roto todos los récords de personal que cruzan el estrecho. Y es que en lo que va de año, más de 23.000 personas se han lanzado al agua en pequeñas e inseguras embarcaciones con el fin de llegar a territorio británico, un número muy por encima de las 8.404 personas que lo hicieron en 2020. Ayer, la ministra británica del Interior, Priti Patel, indicó en una declaración ante los parlamentarios en la Cámara de los Comunes que «depende de Francia» detener a los refugiados y reiteró la oferta del gobierno de enviar más policías al país vecino para ayudar a controlar esta peligrosa ruta para la inmigración. «Me ofrecí a trabajar con Francia para poner oficiales en tierra y hacer absolutamente todo lo que sea necesario para asegurar el área, de modo que las personas vulnerables no arriesguen sus vidas al meterse en botes no aptos para navegar», dijo la ministra, que habló con su homólogo francés, Gérald Darmanin.

Según fuentes de White Hall, el primer ministro Boris Johnson también le hizo el mismo ofrecimiento al presidente Emmanuel Macron durante la conversación que mantuvieron el miércoles por la noche tras conocerse lo sucedido, pero Johnson, que se mostró «consternado» también apuntó a Francia como responsable del desastre: «Hemos tenido dificultades para persuadir a algunos de nuestros socios, particularmente a los franceses, de hacer las cosas de la manera que creemos que la situación se merece», dijo el ‘premier’ a la prensa, y Macron advirtió a Johnson que no debe «explotar una situación trágica con fines políticos». En lo único que parecen estar de acuerdo ambos mandatarios es en la «urgencia de intensificar los esfuerzos conjuntos para evitar estos cruces mortales» y en la necesidad de acabar con los traficantes de personas. «Ayer fue el momento que muchos de nosotros habíamos temido durante muchos años. Los criminales que facilitan estos viajes están motivados por el interés propio y el lucro, no por la compasión», dijo Patel.

«Mientras lloramos a los que han muerto en las circunstancias más horrendas, espero que toda la Cámara se una para enviar un mensaje claro de que cruzar el Canal de esta manera letal, en una embarcación pequeña, no es la manera de venir a nuestro país», aseveró la ministra. La mayoría de las personas que se ahogaron eran kurdos iraquíes e iraníes, y entre ellos habías tres dos niños, una niña y una mujer embarazada. Viajaban en una embarcación hinchable y fue un pesquero el que dio la voz de alarma al ver a varias personas en el agua, y fue entonces cuando se puso en marcha una operación conjunta de búsqueda y rescate por parte de las autoridades francesas y británicas. El responsable de Interior del Partido Laborista, Nick Thomas-Symonds, consideró que para poner solución a este problema, que según algunas organizaciones podría provocar que el Canal se convierta en un cementerio, es necesario establecer rutas seguras y legales.

En la misma línea se manifestó Steve Valdez-Symonds, director de derechos de los refugiados y personas migrantes de Amnistía Internacional en el país, que instó al Gobierno a «tomar medidas decisivas con urgencia para evitar más pérdidas de vidas» y dijo que «se necesita desesperadamente» un nuevo enfoque con respecto al asilo. «El Reino Unido debe convertir en una prioridad compartir la responsabilidad con otros países para recibir a las personas en su sistema de asilo; deben hacerlo proporcionando rutas seguras y legales y alentando a otros a hacer lo mismo», aseveró. Y añadió que «debemos recordar que los viajes peligrosos ocurren porque el Gobierno no ofrece una alternativa segura para que las personas ejerzan su derecho a buscar asilo aquí». Valdez-Symonds denunció que «el hecho de que el Reino Unido no desempeñe su papel en la protección de las personas que huyen de los conflictos y la persecución es aún más angustioso en un momento en que el Ministerio del Interior está tratando de impulsar su draconiana Ley de Nacionalidad y Fronteras», una nueva política que, según su criterio, «seguirá castigando y excluyendo a las personas que buscan seguridad». La idea del Ejecutivo de Johnson con este proyecto es impedir que se conceda el asilo a quienes hayan llegado al país de forma ilegal, e incluso propone penas de cárcel.

El Gobierno de Johnson sigue reclamando a las personas que pidan asilo en el primer país seguro al que lleguen, pero Gérald Darmanin, el ministro del Interior francés consideró que el «atractivo mercado laboral británico» es una de las razones por las que la gente sigue intentando cruzar. A esto se suma que muchos hablan inglés y no francés, y que ya hay quienes tienen amigos o familiares en territorio británico, por lo que su red de apoyo es mayor que en Francia.

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