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El socialdemócrata Scholz logra un acuerdo de gobierno con verdes y liberales en Alemania

Para estar anunciando el acuerdo de coalición con liberales y verdes que lo llevará en volandas hasta la cancillería de Berlín, el socialdemócrata Olarf Scholz se mostró llamativamente contenido. Sus más estrechos colaboradores explicaban que «no hay lugar para el triunfalismo tal y como tenemos la crisis sanitaria» y, en efecto, Scholz dedicó los primeros párrafos de su presentación a la línea de trabajo que su gobierno seguirá para vencer al coronavirus, con un paquete extraordinario de mil millones de euros, la vacunación obligatoria para acceder o trabajar en centros sanitarios o residencias de ancianos y el establecimiento inmediato de un equipo de virólogos, epidemiólogos, sociólogos y psicólogos que asesorarán directamente al canciller. «Necesitamos esta experiencia científica para llegar a soluciones inteligentes», dijo. Entre los aspectos más estacados del acuerdo, Scholz señaló un nuevo salario mínimo de 12 euros por hora, la construcción de 400.000 nuevas viviendas sociales para ayudar a abaratar los precios de los alquileres, el aumento de las ayudas a las familias con hijos y un programa de «inversión masiva» en la próxima década. «La palabra clave de este gobierno será la modernización», adelantó, mostrando una sobriedad en la expresión que amenaza con superar la de su antecesora, Angela Merkel.

El pacto contiene también el compromiso de regresar en 2023 a la línea de rigor presupuestario, lo que supone volver a respetar el freno a la deuda que contiene la Ley Fundamental alemana y que fue suspendido temporalmente para responder a las necesidades de la pandemia. Este punto es la principal aportación del Partido Liberal (FDP) y de su hombre fuerte, Christian Lindner, que con una presencia bastante más elocuente que la de Scholz aclaró que «este será un gobierno de centro» y se extendió en garantizar las condiciones para unas finanzas sólidas, un capital privado seguro, un proceso de digitalización agilizado y el respeto a las libertades individuales. Lindner, futuro ministro de Finanzas y hombre clave de este gobierno alemán en las próximas negociaciones en Bruselas, se lanzó además a una loa de Scholz como canciller de todos los alemanes y desveló que «las negociaciones han sido tan controvertidas como discretas», un mensaje de tranquilidad a quienes sospechan que alto secreto con que se han llevado a cabo oculta un grado excesivo en el que el Partido Socialdemócrata ha quedado en manos de sus socios, de los que no podía prescindir para formar gobierno.

Lindner está detrás también de la reforma de las pensiones que se hará realidad en esta legislatura. El texto del acuerdo de coalición afirma que el sistema legal de pensiones debe ser preparado para el futuro y complementado con la «pensión por acciones», bajo promesa de que «se asegurará el nivel de las pensiones y se descartarán tanto los recortes de las pensiones como el aumento de la edad de jubilación con respeto a la trayectoria laboral». En el texto no aparecen, sin embargo, demasiados detalles sobre el proyecto de financiación de esta y de otras medidas. Tampoco aparece una especie de derecho de veto climático por el que Los Verdes lucharon hasta el último minuto en una negociación que ha durado dos meses y en la que han participado más de 300 técnicos.

Los tres partidos se dan ahora diez días para consultar este acuerdo con sus bases. El SPD y el FDP en sendos congresos de celebración inmediata y Los Verdes en una votación de sus más de 100.000 miembros.

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