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La joven kurda que quería dar una sorpresa a su prometido y murió en el canal de la Mancha

La tragedia de las 27 personas fallecidas esta semana cuando intentaban cruzar el canal de la Mancha
ha vuelto a poner sobre la mesa la pregunta de por qué muchos inmigrantes deciden poner en riesgo su vida en una ruta tan peligrosa si ya han alcanzado un país seguro en Europa en el que podrían pedir asilo.

Los motivos son varios, pero las organizaciones que trabajan con inmigrantes a ambos lados del estrecho destacan algunas como el idioma (es más común que muchas hablen algo de inglés que otras lenguas), que quieran salir de Francia donde muchos denuncian que han sufrido malos tratos y, sobre todo, según Enver Solomon, director ejecutivo del Refugee Council, organización que brinda apoyo y asesoramiento a refugiados y solicitantes de asilo, porque tienen ya una red de apoyo en territorio británico. «Tienen una conexión con el Reino Unido, donde tienen familia o amigos».

Este es el caso de Mariam Nouri Hamadamin, una joven kurda de 24 años del norte de Irak y primera víctima del naufragio en ser identificada. Mariam, conocida por su familia como Baran, que significa ‘lluvia’ en kurdo, emprendió el viaje para encontrarse con su prometido, que vive en Gran Bretaña.

El joven declaró a la BBC que él no tenía idea de que su novia pretendía cruzar ese día el Canal en la pequeña embarcación hinchable que acabó hundiéndose frente a la costa francesa de Calais. Según su testimonio, la mujer iba acompañada de una familiar que también murió, y pretendía que su llegada fuera una sorpresa para él.

Ceremonia de condolencias por el fallecimiento de la joven en Soran (Irak)

Afp
Sin embargo, cuando el bote empezó a tener problemas empezaron a intercambiar mensajes en la aplicación Snapchat en los que ella le decía que estaban intentando sacar el agua de la embarcación.

Fue Mariam además quien intentó tranquilizarlo en un último mensaje diciéndole que iban a ser rescatados pronto por las autoridades, pero cuando la ayuda llegó, ya era tarde.

Otras 26 personas, entre ellas una mujer embarazada y tres niños, se ahogaron en las gélidas aguas del Canal, convirtiéndose en el desastre con mayor número de fallecidos desde que empezó a llevarse un registro hace 17 años. Los únicos dos supervivientes, un iraquí y un somalí, fueron ya dados de alta tras ser hospitalizados con una grave hipotermia, lo que permitirá que sean interrogados. Sus testimonios son fundamentales para esclarecer las circunstancias del incidente.

La familia, destrozada
Un tío de la joven comentó que sus padres están «devastados». Según la familia, Mariam había intentado alcanzar territorio británico dos veces tras haber pasado por Francia y Alemania, e incluso, dijeron, había estado en la Embajada del Reino Unido en Francia, pero la lentitud del proceso la había hecho plantearse la posibilidad de ingresar a través del Canal.

«El mundo entero habla de Europa como un lugar tranquilo, agradable. ¿Eso es lo que significa tranquilidad? ¿Que alrededor de treinta personas mueran en medio del mar?», se preguntó su padre, Nuri Hamadamin, y añadió que «es un pecado hacer que la gente pase por esto».

«Cuando dejó el Kurdistán estaba muy feliz, no podía creer que iba a encontrarse con el que sería su marido», explicó por su parte la mejor amiga de la joven, Imann Hassan, quien insistió en que ella solamente «trató de vivir una vida mejor, eligió el Reino Unido, pero murió». Y apuntó que «nadie merece morir así». La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) calificó como «evitable» la muerte de Mariam y de las otras 26 víctimas.

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