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La Policía no descarta que el ataque del arquero en Noruega tenga motivación terrorista

La policía noruega recibió la llamada de aviso a las 18:15 horas de ayer. El primer coche patrulla que se presentó en el centro de Kongsberg, al suroeste de la capital, Oslo, encontró el reguero de cadáveres con flechas clavadas que dejaba a su paso el atacante, que mató a cinco viandantes e hirió a otros dos sirviéndose de un arco. El jefe de policía, Oyvind Aas, ha confirmado que el autor es un danés de 37 años que vive en Kongsberg y que está ya bajo custodia policial en la prisión de la ciudad de Drammen. El centro de la localidad permanece a esta hora precintado. «Se movió sobre un área grande, hay muchas escenas del crimen, desde una tienda de comestibles hasta la parada del autobús, por eso se toman pruebas en toda la zona», ha justificado, sin poder responder todavía sobre la motivación de los crímenes ni sobre una posible asociación con el terrorismo.

Según un informe de la televisión noruega TV2, el hombre iba armado también con un cuchillo y posiblemente varias otras armas. Tras los primeros ataques, el perpetrador huyó antes de que pudiera ser arrestado, poco después de las siete de la tarde. Comenzó a esa hora una persecución por las calles de Konngsberg mientras los heridos eran trasladados al hospital, dijo. A las 18:47, después de una confrontación armada con la policía, fue detenido.

A medida que iban siendo identificadas las víctimas, cerca de la media noche, la policía anunció que hay un agente entre las cinco víctimas del asesino, un policía que se encontraba comprando en un supermercado en su día libre. En la ciudad fue desplegado un gran número de guardias de seguridad armados y ambulancias. También se desplegó un helicóptero y un equipo de desactivación de bombas. La alcaldesa Kari Anne Sand declaró que «es una tragedia para todos los involucrados. Las palabras me fallan» y anunció la creación de un equipo de crisis para ayudar a los familiares y los afectados.

La fiscal de instrucción del caso, Ann Irén Svane Mathiassen, ha informado en una entrevista concedida a la agencia NTB, que el detenido ha admitido los hechos en el primer interrogatorio y que ya ha sido presentada la imputación, para facilitar el trabajo de recabar material probatorio por parte de la policía. «Es un viejo conocido de la policía, pero por ahora prefiero no detalles sobre en qué asuntos ha estado metido», ha dicho Mathiassen. «Creemos que solo esa persona es la que ha cometido los hechos. Es natural analizar si se trata de un acto terrorista, pero todavía es demasiado pronto para decir nada», ha confirmado el jefe de policía Oyvind Aas.

La primera ministra en funciones, Erna Solberg, calificó de «horribles» los hechos, al igual que el líder opositor, el laborista Jonas Gahr Store, que hoy asumirá la jefatura de gobierno tras ganar las elecciones generales que se celebraron hace un mes.

Kongsberg es una popular estación de esquí. La ciudad se encuentra a unos 80 kilómetros al suroeste de Oslo y tiene una población de poco menos de 28.000 habitantes. Estos hechos han devuelto a la población noruega al peor ataque terrorista de su historia moderna, hace diez años. El 22 de julio de 2011, el terrorista de extrema derecha Anders Behring Breivik detonó una bomba escondida en una camioneta blanca en el distrito gubernamental de Oslo, matando a ocho personas en el proceso.

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