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Tensiones comerciales y migratorias en la cumbre de ‘los tres amigos’: Biden, López Obrador y Trudeau

La cumbre entre EE.UU., Canadá y México volvió a tomar forma este jueves con la escenografía de antes y las tensiones de siempre: cómo articular las relaciones comerciales y económicas entre los tres países de América del Norte y cómo gestionar los flujos migratorios desde el Sur.

Era la primera vez en cinco años que los presidentes de los tres países -ahora liderados por Joe Biden, Justin Trudeau y Andrés Manuel López Obrador-, celebraban esta cumbre triangular, el encuentro conocido como ‘los tres amigos’. El antecesor de Biden, Donald Trump, no impulsó una reunión de este tipo. Su homólogo canadiense, Trudeau, no era santo de su devoción y mantuvieron roces dialécticos; con López Obrador, a pesar de provenir de corrientes ideológicas muy diferentes -con la característica común del populismo-, labró una buena relación y consiguió su colaboración en política migratoria.

El principal resultado de la presidencia de Trump en lo que tiene que ver con la relación con sus dos vecinos norteamericanos fue el Acuerdo Comercial de EE.UU., Canadá y México, aprobado en sustitución del anterior pacto, Nafta, con el que el entonces presidente fue muy crítico. Los principales objetivos de esa renovación era que México actualizara su legislación laboral para competir en circunstancias menos favorables respecto a los trabajadores estadounidenses, forzar a que una porción más grande la producción automovilística ocurriera dentro de las fronteras de EE.UU. y conseguir que Canadá abriera su mercado de producción láctea a los granjeros del país.

El tratado se firmó, pero eso no ha hecho que los roces y tensiones comerciales se hayan esfumado. Este jueves afloraron en el encuentro entre líderes. Por ejemplo, en lo que tiene que ver con la desgravación fiscal que el plan de gasto social y climático de Biden quiere dar a los estadounidenses que compren vehículos eléctricos fabricados en su país. Según el Gobierno de Trudeau, ese tipo de medidas es «contraproducente» e incumple el acuerdo comercial.

López Obrador, con la vicepresidenta de EE.UU., Kamala Harris

Afp
«Vamos a hablar sobre ello», se limitó a decir Biden en el comienzo de su encuentro con Trudeau en el Despacho Oval, en los primeros instantes que son abiertos a las cámaras y ante preguntadas gritadas por miembros de la prensa. El presidente de EE.UU., que en la víspera estuvo en Detroit y visitó una planta de General Motors dedicada a coches eléctricos, también dijo que esa desgravación fiscal está todavía pendiente de su aprobación en la Cámara de Representantes y en el Senado.

No es el único agravio: EE.UU., por su parte, acusa a Canadá de dar ventajas a sus productores de la industria láctea y a México de mantener políticas energéticas que dan una ventaja a las compañías estatales mexicanas.

También desde el Despacho Oval, Trudeau aseguró que «es un gran placer estar aquí para hablar de medioambiente, de comercio, de cómo acabar con la pandemia».

El primer ministro canadiense no mencionó la inmigración, un punto central de la relación entre los otros dos participantes. López Obrador, en un encuentro previo con la vicepresidenta de EE.UU., Kamala Harris, aseguró que en la cumbre se tratarían temas migratorios.

Asuntos polémicos, al margen
Sin embargo, altos cargos de ambos gobiernos reconocieron de forma anónima a la prensa que no se discutirán los asuntos más controvertidos, como la política ‘Quedarse en México’, por la que muchos de los inmigrantes indocumentados que son detenidos al cruzar la frontera con EE.UU. son devueltos a México mientras se tramita su solicitud de asilo, algo que puede tardar meses. Biden, que prometió un tratamiento más humano a los inmigrantes que su antecesor, ha seguido utilizando ese proceso, al igual que una normativa sobre cambio climático para devolver a México a muchos de los que tratan de entrar en el país.

La intención de EE.UU. y de México era que la inmigración no fuera el aspecto central de la cumbre, a pesar de las presiones de organizaciones humanitarias a la Administración Biden para que cumpla sus promesas y mejore los canales de acogida a inmigrantes y a pesar de la crisis en la frontera, donde este año se ha batido el récord de detención de indocumentados.

Buena parte del foco, al contrario, estuvo en asuntos económicos, con impacto en los tres países. Por ejemplo, los problemas en la cadena de suministros, afectada por la pandemia de Covid-19, y para la que piden un sistema regional integrado. O los compromisos climáticos, donde Biden y Trudeau guardan grandes diferencias respecto a López Obrador.

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