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Biden impulsará un ‘boicot diplomático’ a los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín

La Casa Blanca aseguró después de la cumbre entre Joe Biden y Xi Jinping
que los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín no fueron parte de la discusión. Será una nueva plataforma para proyectar el poder de China a nivel internacional y en EE.UU. se han multiplicado las voces para que el país boicotee la cita.

Según ‘The Washington Post’, la Administración Biden anunciará en breve un ‘boicot diplomático’ a estos JJOO, es decir, la ausencia de representantes del Gobierno de EE.UU. en Pekín.

Se hará como respuesta a los abusos y violaciones de derechos humanos en Xinjiang, Tíbet o Hong Kong, pero sin perjudicar a la participación de los deportistas que llevan años de preparación para el evento.

La cumbre bilateral más importante de este año se cerró casi en la medianoche del lunes -por la mañana del martes en España- con apenas un entendimiento: EE.UU. y China reconocen que la espiral de tensiones entre ambos países es peligrosa. El esperado encuentro entre los dos líderes de las principales potencias mundiales, Joe Biden y Xi Jinping, estuvo lleno de buenas palabras y muestras de respeto, pero, a la vez, vacío de compromisos.

«No esperábamos que hubiera logros», reconoció después de la cumbre un alto cargo de la Administración Biden en una llamada con miembros de la prensa. «Y no se produjo ninguno», confirmó tras un encuentro que acabó sin un comunicado conjunto de ambas potencias, como era tradición hasta que las relaciones EE.UU.-China se deterioraron.

Guerra comercial
La primera vez que no lo hubo fue en la cumbre entre Xi y el antecesor de Biden, Donald Trump, que endureció la relación con el gigante asiático con una guerra comercial, todavía no solucionada. Biden heredó y abrazó esa combatividad con China, a quien calificó nada más llegar a la Casa Blanca como el gran desafío internacional de EE.UU.

La espiral de tensiones solo ha acelerado desde entonces: confrontación por Taiwán, denuncias por vulneración de Derechos Humanos en Xinjiang, Tíbet o Hong Kong; acusaciones de ciberataques, ambiciones territoriales en el Pacífico, carrera armamentística, pelea comercial…

De todo ello hablaron Biden y Xi durante más de tres horas y media, sin lograr avances en ningún frente. La única victoria diplomática sería el convencimiento que esa espiral solo puede acabar mal. «Nuestra responsabilidad como líderes de China y de EE.UU. es asegurar que la competencia entre nuestros países no deriva en conflicto, ya sea intencionado o no intencionado», aseguró Biden en los primeros minutos del encuentro, los de los saludos entre ambos presidentes, y que se permitió que fueran captados por los medios.

«Ahondar en la demarcación ideológica, en la división entre rivales, en la confrontación de grupos, traerá de forma inevitable un desastre para el mundo», dijo en esa misma línea Xi, según aseguró la televisión estatal china, en una referencia a los esfuerzos de Washington por sumar apoyos internacionales -con sus socios europeos, con el proyecto militar Aukus con Reino Unido y Australia, con alianzas estratégicas en Asia- en el último año.

Centro Nacional de Esquí Alpino, una de las instalaciones de los Juegos de Pekín

Reuters
«Las consecuencias de la Guerra Fría no están lejos», advirtió Xi, en un momento de crecientes tensiones militares, a pesar de que la relación económica y comercial entre EE.UU. y China es muy diferente a la que había con la URSS y el bloque soviético.

En esas tensiones, Taiwán es uno de los puntos más calientes. En las últimos meses, ha habido una escalada de declaraciones y acciones entre ambos países. Biden ha insistido en que defenderá a Taiwán con el Ejército en caso de invasión china, Pekín ha intensificado ejercicios militares en las inmediaciones de la isla, una delegación de políticos estadounidenses ha visitado el territorio, la Armada de EE.UU. ha enviado barcos de guerra…

En la reunión, Biden reiteró que EE.UU. mantiene la política de ‘Una China’ -el reconocimiento de que China considera Taiwán como parte de su soberanía-, pero dijo que se «opondría con fuerza» a movimientos unilaterales que afecten a la paz y a la estabilidad de la región.

Xi: «Juega con fuego» en Taiwán
Más agresivo fue su homólogo chino, que aseguró en la cumbre, según la televisión estatal, que EE.UU. «jugaba con fuego» en Taiwán. «Y el que juega con fuego acaba quemándose», añadió.

Tampoco hubo novedades en asuntos donde la cooperación es más fácil, como el cambio climático. Xi advirtió que su participación en compromisos sobre cambio climático estará «condicionada» a una «estabilidad» en el resto de la relación. El alto cargo estadounidense aseguró que la cooperación china en ese capítulo no será tratada como «un favor».

En su conversación con Biden, Xi retrató la relación EE.UU.-China como la de dos barcos en el mar que deben evitar chocarse. De momento, no han acordado bajar la velocidad ni cambiar sus rumbos. Solo reconocen el peligro de una embestida.

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