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Biden invita a Taiwán a una cumbre de democracias y reta al régimen chino

Joe Biden ha planteado un desafío en toda regla a China al invitar a una esperada cumbre de democracias a Taiwán, una isla que el régimen comunista considera irredenta y pretende anexionarse. Pekín ha reaccionado con la esperada animosidad y ha dicho que cree que la Casa Blanca se ha «confundido» en unas invitaciones que no han sido extendidas tampoco ni a China ni a Rusia.

Desde 1979 Washington reconoce la legitimidad del régimen de Pekín, adonde trasladó su Embajada desde Taiwán. Antes sólo había reconocido a esta pequeña isla como representante legítima del pueblo chino, tras la guerra civil que acabó con el dominio comunista en el resto del territorio. El régimen comunista sigue teniendo como objetivo la absorción de Taiwán, pese a las advertencias en contra de EE.UU. y otros socios de la isla en Occidente.

Así Taiwán, nación de 23,5 millones de habitantes, tiene un sistema democrático que funciona como una república semipresidencialista. Su nombre oficial es República de China, frente a la República Popular China instaurada por Mao Zedong en 1949.

Los recientes gobiernos de EE.UU. han tenido que equilibrar su apoyo a la democracia de Taiwán con la necesidad de no soliviantar a China, la potencia económica y militarmente dominante en el Pacífico.

EE.UU. ha estado entrenando a tropas taiwanesas en la isla en previsión de un ataque chino

Poco acostumbrado a estos equilibrios diplomáticos, Donald Trump tomó una llamada de la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, tras ganar las elecciones de 2016, rompiendo el protocolo diplomático. Desde 1979 no hablaban directamente ambos mandatarios de forma bilateral. Pekín protestó enérgicamente.

El mes pasado se supo que EE.UU. ha tenido tropas en Taiwán durante más de un año, entrenando a las fuerzas de ese país para defenderse en caso de ataque de China. No es la primera vez que hay uniformados norteamericanos en la isla. De hecho había soldados de EE.UU. apostados permanentemente allí hasta 1979, después de que Washington restableciera las relaciones diplomáticas con Pekín. Pero ahora se les moviliza para entrenar en operaciones defensivas, dando a entender que un conflicto es posible.

Promesa de campaña
La semana pasada se reunieron de forma virtual Biden y el presidente chino, Xi Jinping, sin alcanzar ningún acuerdo concreto más allá de avanzar en una mejorar de unas relaciones que atraviesan uno de sus peores momentos. Tras llegar a la Casa Blanca, Biden acusó a Xi de cometer genocidio por la represión de las minorías religiosas en la provincia de Xinjiang, algo que Pekín niega.

La idea de convocar una cumbre de democracias es una promesa de Biden en campaña hace un año. El presidente de EE.UU. quiere así contener el avance del populismo y el autoritarismo, tras el acercamiento de su predecesor a regímenes como el de Rusia o el de Turquía. Habrá en ese encuentro, que se celebrará en formato virtual el 9 y 10 de diciembre, 110 invitados. Si bien se invitó a aliados de EE.UU. como Japón y Corea del Sur, otros como Vietnam, Egipto y Turquía, miembro de la OTAN, no estarán.

Según dijo Zhao Lijian, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, «para EE.UU. la llamada democracia es solo un pretexto y una herramienta para perseguir objetivos geopolíticos, reprimir a otros países, dividir el mundo, servir a sus propios intereses y mantener su hegemonía en el mundo», según la agencia Ap.

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