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El exjuez Sergio Moro se presenta a las elecciones en Brasil como alternativa a Lula y Bolsonaro

El exjuez de la Operación Lavajato, Sergio Moro, famoso por llevar a la prisión al expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva
, anunció su afiliación al partido de derecha Podemos en un gran acto político y con discurso de presidenciable, en un centro de convenciones de Brasilia. Por más que no asumió oficialmente la candidatura, Moro dejó claro que puede ser la alternativa entre el favorito Lula, y el actual presidente, Jair Bolsonaro, de quien fue ministro de Justicia, y de quien se alejó decepcionado por prácticas corruptas.

«Tenemos que hablar de la corrupción. Muchos me han aconsejado que no hable de ello, pero eso es imposible. La lucha contra la corrupción no es un proyecto de venganza o un castigo. Es un proyecto de justicia en forma de ley. Se trata de evitar que las estructuras de poder sean capturadas y así permitir las reformas necesarias para mejorar la vida de la gente», afirmó Moro en un discurso de 50 minutos en que fue aclamado como futuro presidente por los militantes del partido.

«Es un proyecto para tener un Gobierno de leyes que actúe en beneficio de todos y no de unos pocos. No más corrupción, no más ‘mensalão’, no más ‘petrolão’, no más ‘rachadiña’», prosiguió, citando respectivamente los dos principales escándalos del PT, uno de ellos relacionado a la Petrobras, y el caso de corrupción más famoso de Bolsonaro, investigado junto a sus hijos por contratar funcionarios fantasmas en sus gestiones parlamentarias, y quedarse con parte de sus sueldos.

Las frases, tratando de colocarse entre esos dos símbolos de la política brasileña y favoritos a las elecciones de 2022, dejaron claro que Moro quiere ser la tercera vía buscada por una parte del electorado que dice: «Él no», por Bolsonaro, y «el otro tampoco», por Lula. Por ahora, con unos diez potenciales candidatos, ese camino parece distante, con Lula favorito, con el 48% en las encuestas, y Bolsonaro, segundo, con un 21%.

Super-Moro
Pero Moro es, sin duda, uno de los mejores colocados en ese pelotón de posibles candidatos, con un 8%. Abanderado como voz de la anticorrupción en su país, Moro, o Super-Moro, como es llamado por sus seguidores, conquistó esa fama por condenar a Lula, darle munición a las fuerzas políticas que destituyeron a la expresidenta Dilma Rousseff, y como consecuencia, encerrar los trece años de Gobierno del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT).

Moro también fue el garante de Bolsonaro como nombre anticorrupción para derrotar al candidato de Lula y del PT, Fernando Haddad, que llegó al segundo turno. Pero la relación entre ambos terminó a los cuatro meses en el Gobierno como ministro de Justicia, cuando Bolsonaro le pidió intervención ante la Policía Federal para proteger a sus hijos en investigaciones de corrupción.

«La lucha contra la corrupción no es un proyecto de venganza o un castigo. Es un proyecto de justicia en forma de ley»

En un tono de humildad y un discurso muy bien ensayado, Moro dijo que «hay otros nombres» para la llamada tercera vía, pero que estaba a disposición para asumir ese proyecto. La ceremonia, preparada con pompa, cara de mitin y grandes banderas brasileñas en el escenario, contó con la presencia de cientos de políticos y gran cobertura periodística.

El paso dado por Moro esta semana es la culminación de meses conversando con políticos y líderes brasileños en visitas periódicas a Brasil, y de cursos de fonoaudiología para mejorar su voz, aguda y chillona. Moro renunció a fines de octubre a su cargo en el bufete internacional Alvarez & Marsal, que cuida del proceso de recuperación judicial de Odebrecht, la constructora que estuvo en el corazón de la trama de corrupción de la Lavajato.

La candidatura de Moro no es unanimidad entre políticos y analistas. La Operación Lavajato sufrió desgaste cuando Lula fue inocentado en varios procesos en los que era investigado y tras descubrirse en grabaciones que Moro y el fiscal, Deltan Dalagnol, combinaban las decisiones en las audiencias. Dalagnol renunció esta semana al ministerio público y es potencial candidato al Congreso.

Bolsonaro encuentra partido
En la carrera a las elecciones de 2022 que comienza a tomar cuerpo con la entrada de Moro al juego, Bolsonaro debe afiliarse la próxima semana al Partido Liberal (PL), uno de los varios que lo apoyan en el Congreso. Bolsonaro está sin partido desde noviembre de 2019 cuando peleó con el presidente del Partido Social Liberal (PSL) que lo llevó al poder. Bolsonaro también fracasó en el intento de crear un grupo propio.

Bolsonaro no es un político constante dentro de los partidos y representa una forma de hacer política en el congreso brasileño, donde más importan negociaciones y presiones que ideologías, un grupo conocido como Centrão y Bajo Clero, de los que él es un fiel representante.

A lo largo de tres décadas en la política, Bolsonaro pasó por ocho partidos, y por su discurso ultraderechista encontró muchas dificultades para encontrar uno que quisiera postularlo en 2017. Eso se ha repetido ahora, cuando buscaba una nueva casa, pero de esta vez, por el aumento de su impopularidad. Actualmente, el 53% de los brasileños lo consideran malo o pésimo como presidente.

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