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Italia y Francia intercambiarán ministros cada tres meses y crean una policía conjunta

En un acto de gran solemnidad, para resaltar un momento histórico en las relaciones entre Francia e Italia, el primer ministro italiano, Mario Draghi, y el primer ministro francés, Emmanuel Macron, ante la presencia del presidente de la República italiana, Sergio Mattarella, han firmado esta mañana el ‘Tratado del Quirinal’, cuyo objetivo es reforzar la cooperación bilateral y ayudar a construir una Europa más fuerte. Después de la solemne ceremonia en el Palacio del Quirinal, Draghi y Macron se trasladaron a Villa Madama, para una rueda de prensa conjunta.

El primer ministro italiano explicó la importancia del nuevo pacto franco-italiano: «El Tratado surge de la conciencia de la profundidad de nuestros vínculos. Fortalecemos la cooperación entre nuestros dos Estados, creamos herramientas institucionales para hacerla más estructural, aprovechamos las actividades de nuestros ciudadanos y nuestras empresas. Intervenimos en sectores cruciales para nuestros países: de la seguridad a la justicia, de la investigación a la industria».

El Tratado no se limita a buenas intenciones, sino que promueve iniciativas concretas, algunas de las cuales detalló Mario Draghi: «Creamos un servicio civil italo-francés y una unidad operativa compartida en apoyo de la policía. Para promover las relaciones entre las regiones fronterizas, prevemos un comité de cooperación transfronteriza. En el ámbito de la inmigración, reconocemos la necesidad de una política de asilo y gestión de flujos compartidos a nivel europeo, basada en los principios de responsabilidad y solidaridad. Estamos comprometidos a proteger nuestros sistemas agrícolas y reconocer su singularidad».

Una notable novedad, a propuesta de Draghi, será el intercambio de ministros cada tres meses, según explicó: «Establezcamos un mecanismo mediante el cual, al menos una vez cada trimestre, un ministro italiano asistirá a un consejo de ministros del gobierno francés, y viceversa».

Soberanía y defensa común
El primer ministro italiano destacó que el Tratado del Quirinal servirá para acelerar la integración europea y buscar su soberanía: «El significado más profundo de este Tratado es que nuestra soberanía, entendida como nuestra capacidad para dirigir el futuro, solo puede fortalecerse mediante una gestión compartida de los desafíos comunes. Además de consolidar nuestras relaciones bilaterales, el acuerdo pretende favorecer y acelerar el proceso de integración europea. Estoy pensando –añadió Draghi- en el relanzamiento de las inversiones, especialmente en áreas estratégicas e innovadoras como los semiconductores; la transición digital y energética; a la construcción de una verdadera defensa europea. Debemos dotar a la Unión Europea de herramientas compatibles con nuestras ambiciones y con las expectativas de nuestros ciudadanos».

En el ámbito europeo, un mensaje fundamental lanzado por Draghi ha sido la necesidad de la defensa común, «si no queremos que otros diseñen nuestro futuro»: «Buscar la soberanía europea –explicó el primer ministro italiano- significa querer diseñar su futuro como lo queremos los europeos. Para ser soberana, Europa debe saber cómo protegerse, cómo defender sus fronteras. Necesitamos crear una verdadera defensa europea. Ahora bien, este Tratado ayuda a la construcción de esta defensa europea que, naturalmente, es complementaria de la OTAN, no un sustituto. Una Europa más fuerte hace que la OTAN sea más fuerte. Este es uno de los primeros y fundamentales pasos hacia los que se dirige este Tratado».

Inevitable revisar el Pacto de estabilidad
Macron y Draghi se han mostrado en plena sintonía. Fruto de su buena relación y del trabajo de un año, es un pacto de amistad franco-italiano que en su espíritu va mucho más allá de lo que indican los 12 artículos del Tratado. Quieren relanzar la Europa en la nueva época después de Angela Merkel, aprovechando la presidencia de turno francesa de la UE, que comienza en enero próximo. El objetivo común es cambiar el Pacto de Estabilidad, al considerar que sus reglas sobre deuda y déficit han quedado anticuadas. Francia e Italia pretenden consolidar la vía de la deuda común europea, camino abierto con el Fondo de recuperación.

No será fácil convencer a Alemania y a los países del norte, pero Draghi y Macron quieren que, tras la pandemia, no se vuelva a la imposición del rigor presupuestario, como ya piden los llamados países frugales. Draghi precisó que se debe «dotar a la Unión Europea de herramientas compatibles con nuestras ambiciones y con las expectativas de nuestros ciudadanos».

A propósito del Pacto de Estabilidad europeo, Mario Draghi explicó en la rueda de prensa que es «inevitable» su revisión: «Las reglas presupuestarias hasta la pandemia, incluso entonces, no eran suficientes; eran reglas procíclicas que en algunos aspectos agravan el problema en lugar de ayudar a resolverlo. Era necesaria una revisión, hoy es inevitable». El mensaje del expresidente del Banco Central Europeo a la UE fue muy claro, al invitar a «corregir el pasado y diseñar el futuro» con nuevas reglas. «Esto debe hacerse con la UE –dijo Draghi- y los países deben dotarse de herramientas que los fortalezcan en esta discusión. De esta manera Italia y Francia quieren seguir adelante».

En definitiva, Italia y Francia establecen una alianza con una «cooperación reforzada», con gran significado también para la UE, porque París y Roma pretenden que Europa adopte una autonomía estratégica con una defensa y una política exterior comunes. Mientras no se logren esos objetivos, será incompleta la construcción europea.

Una alianza reflejo de un cambio
Por su importancia, el Tratado del Quirinal evoca en cierta forma el acuerdo entre Francia y Alemania que firmaron Charles De Gaulle y Konrad Adenauer en enero de 1963, en el palacio del Elíseo. El Tratado del Quirinal refleja cómo han cambiado las cosas entre París y Roma, en muy poco tiempo, prácticamente desde la llegada de Draghi al Palacio Chigi en febrero pasado. Antes, París y Roma vivieron incluso una delicada crisis diplomática, durante el gobierno de coalición populista en Italia con la Liga y el Movimiento 5 Estrellas, tras el apoyo del M5E a los «chalecos amarillos». Hubo entonces un intercambio de insultos. La crisis motivó la llamada de Francia a su embajador en Roma. Ahora, los soberanistas-populistas, la Liga y el Movimiento 5 Estrellas, se han moderado formando parte del gobierno de unidad de Draghi y están a favor de un Tratado que fortalece las relaciones de Italia y Francia y tendrá consecuencias para acelerar la construcción europea.

Para celebrar la histórica firma, la Patrulla Italiana de Acrobacia Aérea, conocida popularmente como Frecce Tricolori, junto con la Patrulla de Francia, desfilaron en doble formación, una dejaba en el cielo de Roma la estela con los colores de la bandera italiana, la otra con la bandera francesa, colores que después se fusionaron en los cielos romanos, simbolizando así la unión entre ambos países con una alianza que abarca a numerosos temas compartidos, desde la inmigración, a la política europea e internacional, la defensa, la seguridad, la economía, la industria, el espacio, la transición ecológica y digital, la cultura y los jóvenes. Al tiempo que las dos patrullas aéreas se exhibían en el cielo de Roma, en el Palacio del Quirinal los mandatarios de ambos países escuchaban los respectivos himnos nacionales, tras la firma de un Tratado que Macron y Draghi han calificado de «histórico».

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