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La ‘chica afgana’ llega a Roma gracias a la intervención de Italia

La intensidad de su mirada, con sus magnéticos ojos verdes llamaron la atención en todo el mundo. Desde hoy Sharbat Gula está a salvo en Roma, gracias a la gestión del primer ministro italiano, Mario Draghi. El nombre lo recordarán probablemente pocos. Pero la imagen de su cara, su increíble mirada cuando era una niña de 12 años, es conocida en los cinco continentes, gracias al retrato que hizo en el año 1984 el célebre fotógrafo estadounidense Steve McCurry. Gula se encontraba entonces en un campo de refugiados en Peshawar (Pakistán). Un año después fue publicada en la portada de la revista National Geographic, con el título: «Chica afgana». La foto se convirtió en un icono. Hoy sigue siendo símbolo para recordar todos los conflictos afganos.

Gula era una niña de siete años cuando Afganistán fue invadida por la Unión Soviética en 1979. Toda su vida permaneció en su país, en medio de la guerra sin fin que se vive en Afganistán. Hasta hoy. Sharbat desembarcó en Roma, según un comunicado hecho público esta tarde por Palacio Chigi, sede de la jefatura del gobierno: «Respondiendo a las solicitudes de los miembros de la sociedad civil y, en particular, de las organizaciones sin fines de lucro activas en Afganistán que, tras los acontecimientos del pasado mes de agosto, recibieron el llamamiento de Sharbat Gula para que se le ayudara a salir de su país, la Presidencia del Consejo de ministros ha propiciado y organizado su traslado a Italia, en el contexto más amplio del programa de evacuación de ciudadanos afganos y del plan del gobierno para su recepción e integración», indica el comunicado de Palacio Chigi.

Hoy Sharbat Gula tiene 49 años. Es muy diferente a cuando McCurry la retrató en 1984 en el campo de refugiados en Peshawar. Pero siguen siendo iguales sus ojos verdes y su mirada de increíble intensidad, como documentó el propio McCurry. El fotógrafo estadounidense organizó en 2002, diecisiete años después de la primera fotografía, una expedición con National Geographic para buscarla en Pakistán. Había pocos rastros. Entre ellos, un hermano de Gula. Después de unos meses de investigación,

McCurry logró dar con la identidad de la joven y su pueblo natal. Después de un largo viaje, el fotógrafo estadounidense encontró a su musa en una región remota de Afganistán, casada y con tres hijas. «No tuve ninguna duda de que esta era la chica a la que había fotografiado años atrás. Sus ojos eran iguales, tenía la misma cicatriz distintiva en su nariz y los rasgos faciales. Supe de inmediato que era ella », dijo McCurry después de encontrarla. El fotógrafo la pudo inmortalizar nuevamente, mostrándole también esa famosa foto que aún no había visto y que le valió el sobrenombre de «Mona Lisa de la guerra de Afganistán».

Su historia ha sido turbulenta. Gula Ha vivido un calvario. Entre los 13 y 16 años fue obligada a casarse con un hombre llamado Rahmat Gul, quien más tarde la dejó viuda. En 1992 logró mudarse a Pakistán con sus tres hijas. Poco después fue arrestada con la acusación de haber utilizado documentos falsos para establecerse en el país. Había solicitado un carnet de identidad falso, alegando que había nacido en Pakistán y que su nombre era Sharbat Bibi.

Solo en el año 2016 pudo regresar a Afganistán, donde fue recibida por el entonces presidente Ashraf Ghani, quien le entregó las llaves de un apartamento en Kabul. Pero el verano pasado, con el regreso de los talibanes al poder, comenzó de nuevo su calvario. Sharbat Gula volvió a intentar escapar, para ser por enésima vez una refugiada.

Ahora con su llegada a Roma y la acción italiana, Gula recobra la esperanza, con el deseo de poder, finalmente, encontrar un poco de paz.

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