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La crisis Francia-Argelia amenaza la estabilidad de todo el Mediterráneo occidental

La memoria y desmemoria histórica ha abierto una grave crisis entre Francia y Argelia, que amenaza con prolongarse durablemente, afectando a la seguridad de todo el Mediterráneo occidental y la lucha contra el terrorismo islámico.

La crisis estalló el fin de semana pasado, tras esta declaración de Emmanuel Macron: «El sistema político militar argelino se construye sobre una historia oficial y una renta de la memoria, que no se apoya en verdades, utilizando un discurso que reposa sobre el odio hacia Francia».

El gobierno argelino respondió con un rosario de afirmaciones apocalípticas: «Se trata de una injerencia inadmisible en los asuntos internos de Argelia, afirmaciones irresponsables que atentan contra la memoria de 5,63 millones de mártires que sacrificaron su vida durante la resistencia heroica contra la invasión colonial francesa y nuestra gloriosa Revolución de liberación nacional».

Más allá de la «franqueza» de Macron y el «brío patriótico» de la respuesta argelina, se trata de un enfrentamiento de fondo sobre una cuestión incendiaria, que el gobierno argelino presenta en estos términos: «Se trata de una defensa apologética del colonialismo. Nadie puede absolver a las potencias coloniales de sus crímenes».

Emmanuel Macron comenzó su mandato presidencial deseando la «reconciliación» de las memorias de Francia y Argelia. Cuatro años más tarde, el presidente francés terminó confesando su «decepción» ante el «sistema político militar» argelino durante una «conversación informal» recogida por el vespertino Le Monde, en exclusiva. Tras las escaramuzas verbales, la crisis se ramifica de manera inquietante.

Argel ha tomado una decisión diplomática y una decisión «técnica» de cierta gravedad.

5.500 soldados
Primera medida: el gobierno argelino convocó al embajador de Francia en Argel y llamó a consultas a su embajador en París. Movimientos de peones diplomáticos agravados con una decisión más dura: prohibir el espacio aéreo marroquí a los aviones militares franceses que participan en las operaciones ‘Barkhane’ y ‘Takuba’ de lucha contra las bandas y grupos terroristas islámicos que amenazan con desestabilizar cinco Estados en la gigantesca banda sahariana de Sahel, Mauritania, Mali, Burkina Faso, Niger y Tchad.

Francia tiene entre 5.500 y 5.700 soldados estacionados entre esos cinco Estados, estimando que se trata de una batalla estratégica para la seguridad de Francia y Europa. La decisión argelina de prohibir el tránsito de la aviación militar francesa por su espacio aéreo complica parcialmente la logística aérea y las comunicaciones, cuando Mali ha decidido «comprar” los servicios de mercenarios rusos para combatir el yihadismo.

El tono de voz utilizado por Emmanuel Macron y el gobierno argelino ilumina un «cansancio» mutuo. El presidente francés está bastante harto de la gesticulación argelina contra Francia, su cultura, su historia y sus compromisos culturales, políticos y militares, en el Mediterráneo, el Magreb y el corazón samaritano de África.

El tono de voz del gobierno argelino sugiere una determinación aparente, cuando se multiplican las crisis nacionales y regionales: la opinión argelina da síntomas de «cansancio insurreccional», las relaciones con Marruecos han vuelto a provocar tensiones inflamables, las tensiones en Libia y Túnez complican la situación en todo el Magreb; las bandas islamistas continúan tomando posiciones al sur de todo el Magreb.

La crisis franco – argelina amenaza con entorpecer la cooperación policial y militar, incrementando los riesgos de inestabilidad regional.

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