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La desunión de la derecha propicia el triunfo del centro izquierda en las locales italianas

La división y rivalidad de los líderes del centro derecha, incapaces de elegir candidatos adecuados, los conduce a una clara derrota en el primer turno de las
elecciones celebradas el domingo y lunes en 1.200 municipios italianos
, entre ellos las cuatro mayores ciudades, Roma, Milán, Nápoles y Turín, además de Bolonia. Obtiene un notable triunfo el centro izquierda.

Ha conquistado ya, al superar su candidato el 50%, Milán, Nápoles y Bolonia, y está por delante en Turín, con alta probabilidad de conquistarla en el segundo turno, dentro de dos semanas. La batalla sigue abierta en Roma, donde también tiene posibilidad de ganar en el segundo turno el candidato del centro izquierda, el exministro de economía Roberto Gualtieri, del Partido Democrático (PD). Si esto se confirmara, lo que está por ver, el resultado en las grandes ciudades sería de 5-0 a favor del centro izquierda.

Se ha visto obligado a hacer autocrítica el centro derecha, cuyos líderes eligieron tarde y mal candidatos desconocidos, sin experiencia de gestión y sin peso político. «No hay excusa -dijo Matteo Salvini, líder de la Liga-. Donde se perdió, se perdió por nuestros deméritos. El centro derecha unido gana pero hay que unirlo en serio».

Especialmente y significativa es la derrota del centro derecha en Milán, donde ha gobernado tradicionalmente. El candidato del centro izquierda, el gerente Giuseppe Sala, obtuvo más del 56% de los votos, muy destacado del candidato del centro derecha, Luca Bernardo, un médico desconocido elegido personalmente por Matteo Salvini, con el apoyo de Hermanos de Italia y Forza Italia, que se queda en el 32%.

En el centro izquierda brinda Enrico Letta, secretario del Partido Democrático (PD), principal partido del centro izquierda, que ha calificado el resultado como un «gran éxito» del centro izquierda y en particular de su partido. Letta ha sido el vencedor de estas elecciones porque buscó la unidad. Pretende que el PD sea el partido de referencia de la izquierda, al que se agregaría en citas electorales el Movimiento 5 Estrellas, ahora liderado por el ex primer ministro Giuseppe Conte.

Así lo hicieron en Nápoles, donde el centro izquierda con el PD y el M5E ha arrasado: su candidato ha obtenido el 65% de los votos, frente al 20,5% del centro derecha. Los napolitanos deseaban el cambio tras diez años de un alcalde de izquierdas, el exmagistrado Luigi De Magistris, un populista radical.

Fracaso de Salvini
El líder de la Liga, Matteo Salvini, intentó suceder a Silvio Berlusconi, líder de Forza Italia, para federar el centro derecha, pero claramente ha fracasado y es el gran derrotado de estas elecciones municipales. Quiso que la Liga Norte se llamara solamente Liga, porque pretendía convertirla en un partido nacional, la Liga nacional. Pero ha demostrado no ser capaz de echar raíces en el sur. Se ha visto claramente en el fracaso obtenido en Nápoles.

En los resultados del centro derecha seguramente han influido dos escándalos de los últimos días de campaña en la Liga y en Hermanos de Italia.

A Salvini le ha pesado el festín de droga y sexo que tuvo con dos gais en su casa de Verona Luca Morisi, brazo derecho del líder de la Liga como jefe de comunicación. Morisi fue el fundador de lo que él mismo llamó ‘la Bestia’, máquina de comunicación estratégica que contribuyó al éxito político de Salvini gracias a la conquista de millones de seguidores en las redes sociales. ‘La Bestia’ atacaba y dirigía muchas de sus campañas contra los drogadictos, contra los extranjeros y los homosexuales.

En el caso de Hermanos de Italia, una investigación periodística puso de relieve con muchas horas de grabación en vídeo una supuesta financiación ilícita del partido, la apología del fascismo y las frecuentaciones de círculos racistas y antisemitas, lo que provocó la autosuspensión del jefe de la delegación de Hermanos de Italia en el Parlamento Europeo, Carlo Fidanza, mientras la Fiscalía ha abierto una investigación. La líder del partido, Giorgia Meloni, se defiende señalando que ha sido un montaje contra su formación.

La hasta ahora alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, mientras esperaba el resultado electoral

Efe
El populismo del Movimiento 5 Estrellas, que conquistó hace cinco años Roma con Virginia Raggi y Turín con Chiara Appendino, ha sido derrotado: en la capital del Piamonte ha desaparecido por completo, mientras que en la capital italiana, donde Raggi ganó en 2016 con el 70% de los votos, ahora solo la votaron el 20% de los romanos, en general hartos de su mala administración. Fue incapaz de poner orden en un ayuntamiento con 23.000 empleados, con problemas graves de forma permanente, sobre todo en transportes y recogida de basuras.

En verdad, Roma ha sido gestionada mal por los últimos alcaldes, tanto de derechas como de izquierdas. Quizás por ello ha sido sorprendente el éxito de una lista cívica encabezada por el exministro de Desarrollo Económico Carlo Calenda, con dotes de gestor, que ha obtenido el 20% de los votos, sin ninguna fuerza política detrás que lo apoyara.

Los analistas consideran que este dato refleja la debilidad que hoy tienen en Italia los partidos tradicionales.Estos resultados no afectarán al Gobierno de Mario Draghi, o en todo caso se verá reforzado.

El primer ministro se desentiende del ruido de fondo de los partidos, que han demostrado su debilidad en estas elecciones. Los partidos se fían de él, porque siempre actúa pensando en los intereses del país.

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