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La ONU envía observadores a la frontera entre Polonia y Bielorrusia

La situación en la frontera entre Polonia y Bielorrusia está empeorando. Miles de inmigrantes esperan en el bosque, atrapados entre las dos policías fronterizas, mientras grupos de centenares de hombres jóvenes intentan periódicamente asaltar las vallas y entrar en territorio europeo. Una delegación de la oficina de la Agencia de la ONU para los Refugiados en Bielorrusia ha sido enviada hoy a la zona para valorar la situación, según ha confirmado el Comité Estatal de Fronteras de Bielorrusia.

Acompañados por personal de la Cruz Roja bielorrusa, comprobarán la situación humanitaria, especialmente de las docenas de familias con niños pequeños y mujeres embarazadas que siguen pasando las noches al raso, con temperaturas de hasta cuatro grados bajo cero, sin alimentos ni agua, sin medicinas y sin las mínimas condiciones de seguridad e higiene. Durante las noches se multiplican, amparados por la oscuridad, los intentos de cruzar la frontera. Los habitantes de los poblados cercanos relatan a la prensa local los hallazgos del rastro que dejan a su paso: fogatas en las que queman ropa usada, sacos de dormir y cualquier otro indicio que delate que han entrado ilegalmente en Polonia.

El ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, ha pedido este jueves a la UE «solidaridad con Polonia» y ha culpado de esta crisis al Gobierno de Bielorrusia, al que responsabiliza de las «horribles imágenes» que se viven en la frontera. «El problema no es Polonia», ha señalado, «son las autoridades de Minsk las que traen a los inmigrantes, utilizan a miles de personas y a familias con niños como rehenes en un cínico juego de poder». Maas considera que la prioridad es la ayuda humanitaria a las miles de personas atrapadas en la frontera y ha afirmado esta mañana, ante el pleno del Bundestag, que «nuestros valores comunes hay que aplicarlos también en las fronteras exteriores, tal y como exige el Derechos Internacional, y garantizar el suministro de alimentos y medicinas». El ministro ha abogado también por actuar contra la «red ilegal de tráfico de personas» promovida por Bielorrusia, anotando como un primer triunfo el hecho de que Irak y Jordania hayan puesto fin a los vuelos.

Un documento interno confidencial de la Comisión Europea, al que ha tenido acceso el periódico alemán ‘Die Welt’, desvela los mecanismos de llegada a Alemania. Una vez en territorio polaco, un cruce que deben hacer por su cuenta, las redes de traficantes de personas que los trasladaron desde sus países de origen hasta Minsk en avión, y desde la capital bielorrusa hasta la frontera polaca en coche, les proporcionan de nuevo vehículos con conductor con los que llegar, finalmente, a Alemania. «La mayoría de los casos denunciados se refieren a la detención de conductores que permiten a los inmigrantes irregulares, principalmente de Siria, pero también de Afganistán, Irán, Irak, Kuwait y Yemen, llegar a Alemania en automóviles alquilados a través de Polonia. En la mayoría de los casos, los conductores eran ciudadanos de terceros países (iraníes, iraquíes, sirios y turcos) que residen en Alemania», explica el documento. Entre los traficantes de personas arrestados hasta ahora hay bielorrusos en posesión de un visado Schengen polaco y sirios que viven en los Países Bajos. Según el documento de la UE, Alemania y Finlandia son los principales destinos de estos inmigrantes ilegales.

En las últimas 24 horas, la Guardia Fronteriza polaca ha registrado 468 intentos de cruzar la frontera por parte de hombres jóvenes que se servían de cizallas para cortar la alambrada y de mazas para destruir la valla y abrir orificios. Los grupos se dividen, de manera que llaman la atención de los guardas fronterizos en diversos puntos de forma simultánea, con la esperanza de que al menos uno de los grupos logre pasar. El exdiplomático y ex ministro de Cultura bielorruso Pavel Latushka, ahora en el exilio, asegura que la inteligencia bielorrusa entrenan deliberadamente a antiguos combatientes afganos e iraquíes y los infiltra entre los refugiados para provocar enfrentamientos y un conflicto armado en la frontera con Polonia.

Desde principios de año, Polonia ha registrado más de 32.000 intentos de ingresar ilegalmente a territorio Shengen desde Bielorrusia, casi 17.300 solamente durante el mes de octubre. En septiembre fueron 7.700 y en agosto unos 3.500, secuencia que ofrece una idea de la progresión de las cifras. Estos datos se conocen coincidiendo con la celebración del Día de la Independencia, en el que hay prevista una gran manifestación en Varsovia con la asistencia anunciada de destacados miembros de movimientos de ultraderecha. Ante la previsión de violencia callejera, el alcalde de Varsovia, Rafal Trzaskowski, prohibió la marcha, que fue posteriormente autorizada por el gobierno central.

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