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Lukashenko admite que sus militares tal vez ayudaron a los migrantes a cruzar la frontera con Polonia

Las autoridades polacas daban cuenta ayer de nuevas tentativas de cientos de migrantes de penetrar en Polonia desde Bielorrusia mientras el presidente Alexánder Lukashenko admitía por primera vez en una entrevista al canal británico BBC que tal vez sus militares ayudaron a estos «refugiados» a atravesar la frontera.

«Somos eslavos, tenemos corazón. Nuestros militares saben que los refugiados van a Alemania (…) es absolutamente posible que los ayudaran», aseguró Lukashenko en declaraciones a la BBC. Las autoridades polacas han recriminado reiteradamente a los guardafronteras bielorrusos por cortar intencionadamente la alambrada de la valla de separación con tenazas.

Incluso se han mostrado vídeos del momento en el que estos militares destruían la empalizada para facilitar a los migrantes el acceso a Polonia de forma ilegal. El autoritario líder bielorruso lo ha admitido, aunque asegura que «lo que no hicimos es invitarles a venir a nuestro país para después lanzarlos contra la frontera», acusación que la UE viene lanzando de forma repetida.

Las fuerzas de seguridad bielorrusas desalojaron el jueves los campamentos montados junto a la valla y enviaron a los migrantes, unos 2.000 aproximadamente, al centro de acogida organizado cerca de la ciudad de Grodno. Al parecer, la decisión ha sido adoptada después de que se detectara un caso de coronavirus. Lo cierto es que, a la espera de que se inicien las conversaciones entre Minsk y Bruselas, acordadas en conversación telefónica con la canciller alemana, Angela Merkel del pasado miércoles, la dirección bielorrusa parece querer evitar que continúen los intentos de atravesar la frontera y así aliviar las tensiones con Polonia. Se trata también de lograr que los migrantes no pasen frío y puedan ser alimentados.

Armas de fuego
Minsk declaró el jueves que tiene en su territorio unos 7.000 ilegales procedentes fundamentalmente de Siria e Irak, y espera conseguir que se abra un ‘corredor humanitario’ para enviar 2.000 a Alemania, aunque Berlín niega que se haya llegado a tal acuerdo. Los otros 5.000 serían repatriados a sus países. El primer avión de regreso a Irak partió el jueves desde Minsk con unos 400 migrantes.

Lukashenko y su homólogo ruso, Vladímir Putin, volvieron a hablar ayer por teléfono para, según la nota distribuida por el servicio de prensa del Kremlin, «proseguir el debate sobre la situación migratoria en la frontera entre Polonia y Bielorrusia». «Expresaron su preocupación por los inaceptables y crueles métodos de los guardias fronterizos polacos». Según reza en el comunicado, los dos presidentes «subrayaron la importancia de que Minsk y la Unión Europea hayan establecido una línea de cooperación para resolver la crisis».

Kiev, por su parte, ha advertido que sus fuerzas emplearan armas de fuego si los migrantes intentan penetrar en Ucrania. «No excluimos la posibilidad de que Rusia decida enviar intencionadamente un gran número de inmigrantes ilegales a nuestro territorio a través de Bielorrusia», alertó el ministro de Interior ucraniano, Denys Monastyrsky, ante los diputados de la Rada (Parlamento). Según sus palabras, «si la vida y la salud de los guardias fronterizos se ven amenazadas, recurriremos a todos los métodos de protección legales disponibles, incluidas las armas de fuego».

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