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Recuperar la economía y hacer frente a China, objetivos del nuevo primer ministro de Japón

Tras ganar la semana pasada las elecciones internas de su partido, Fumio Kishida ha sido investido este lunes como primer ministro de Japón. Con la mayoría en el Parlamento que tiene el Partido Liberal Democrático (PLD) en coalición con la formación budista Komeito, Kishida sucede a Yoshihide Suga, quien renunció al cargo por las críticas a su gestión del coronavirus. Por 141 de los 245 escaños que tiene la Cámara Alta de la Dieta nipona, su designación ha sido una mera formalidad.

A sus 64 años, Kishida asume el mando del Gobierno nipón con el objetivo de recuperar la economía tras el impacto de la pandemia y hacer frente al auge internacional de China, que le reclama las islas Senkaku (Diaoyu, en mandarín). Para ello, cuenta con su amplia experiencia desde que, en 2007, entró en el primer Ejecutivo de Shinzo Abe y luego durante su segundo mandato, cuando fue ministro de Exteriores entre 2012 y 2017.

Ya entonces dio buena cuenta de sus habilidades diplomáticas no solo con los aliados tradicionales de Japón, sino también con sus rivales. Por una parte, consiguió en 2016 que Obama fuera el primer presidente en ejercicio de Estados Unidos en visitar Hiroshima para rendir tributo a las víctimas de la primera bomba atómica. Por la otra, mejoró las relaciones con Rusia y Corea del Sur, país con el que firmó un acuerdo en 2015 para poner fin a las reclamaciones de las «mujeres del consuelo», las esclavas sexuales explotadas por el Ejército imperial nipón durante la II Guerra Mundial.

En el plano económico, ha prometido una inyección de 30 billones de yenes (230.000 millones de euros) para revitalizar el país tras los duros meses del coronavirus. Una vez acabado el estado de emergencia vigente desde abril, el archipiélago nipón empieza su reapertura con el 60 por ciento de la población vacunada y los casos de Covid-19 en marcado descenso. Junto a la vuelta a la normalidad en la vida social y los negocios, la siguiente asignatura será la reapertura de las fronteras, que llevan cerradas desde principios de este año.

Propuestas socialdemócratas
Alejándose de los ‘Abenomics’ de estímulo económico, Kishida ha modulado su discurso neoliberal con propuestas socialdemócratas para reducir las diferencias entre ricos y pobres, potenciar la clase media y ayudar a los más desfavorecidos, como los trabajadores que no tengan empleos fijos y las familias humildes con niños pequeños.

Pero, antes de llevar a cabo sus planes, deberá ganar las próximas elecciones generales, que fuentes próximas a Kishida apuntan para el 31 de octubre, según la agencia de noticias Kyodo. A pesar del desplome de la popularidad del Gobierno por el coronavirus y, sobre todo, por haber celebrado los Juegos Olímpicos de Tokio en plena pandemia, su partido parte como favorito por la falta de oposición política.

Casado y con dos hijos, Fumio Kishida encarna la tercera generación de una familia de políticos, ya que su abuelo y su padre fueron diputados y está emparentado también con Kiichi Miyazawa, quien fue primer ministro. Educado en Nueva York, donde su padre estuvo destinado, estudió Derecho en la universidad tokiota de Waseda y se licenció en 1982. Tras trabajar primero en un banco y luego como asistente de un diputado, fue elegido para el Parlamento en 1993 por la circunscripción de Hirohisma. Como ministro durante el primer Gobierno de Shinzo Abe entre 2007 y 2008, fue ascendiendo hasta convertirse en una de las figuras más respetadas del PLD. Tal y como recoge Kyodo, antes de su investidura ha prometido que “este es el auténtico punto de arranque. Seguiré adelante con un fuerte sentido de determinación y una fuerte resolución”.

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